Moana (live action): una adaptación que emociona y hace justicia a la historia original

Disney lleva a la pantalla grande una versión real de Moana, la exitosa película animada de 2016, dirigida por Thomas Kail y protagonizada por Catherine Lagaʻaia y Dwayne Johnson.

Durante los últimos años los live action de Disney han generado todo tipo de opiniones. Mientras algunos han sido criticados por no aportar nada nuevo o por alejarse demasiado de las historias originales, Disney vuelve a intentarlo con Moana y, esta vez, logra entregar una película que mantiene la esencia de la versión animada sin perder el encanto, pero al mismo tiempo aprovecha el formato de acción real para ofrecer una experiencia visual mucho más inmersiva.

La historia sigue a Moana de la isla Motunui, una joven que fue elegida por el océano para emprender un viaje con el objetivo de salvar a su isla, pero que también es una aventura de autodescubrimiento y construcción de identidad para ella.

Durante el camino se encuentra con Maui, el semidiós que la acompaña en la aventura de devolver el corazón de Te Fiti, una gema mágica y antigua que tras ser robada por Maui años atrás el mundo comenzó a marchitarse. La misión de Moana y Maui es regresar el corazón para que la isla y la naturaleza vuelvan a florecer. 

Uno de los aspectos que más se destaca es lo visual: los paisajes, el océano y los efectos especiales hacen que cada escena se vea espectacular y ayudan a que el espectador se sumerja por completo en la aventura. A esto se suma una banda sonora que sigue siendo uno de los puntos más fuertes de la producción, con canciones que conservan la emoción y la energía que hicieron inolvidable a la versión original.

En cuanto a las actuaciones, Catherine Lagaʻaia logra representar muy bien la personalidad de Moana, una joven valiente, curiosa y decidida a seguir su propio camino pero que también duda y tienen miedos como cualquier persona; su actuación logra conectar con el público desde el primer momento. Por su parte, Dwayne Johnson le da vida a su personaje animado, Maui, y demuestra porque era el indicado para interpretarlo con el mismo carisma que lo convirtió en uno de los personajes más queridos de la versión original. Además, algo a destacar es la química entre ambos actores lo que hace que la película sea aún más divertida, emotiva y entretenida de principio a fin. 

Más allá de la adaptación real, Moana mantiene el mismo mensaje que hizo especial a la original. Habla sobre la importancia de descubrir quiénes somos, confiar en nuestras capacidades, seguir nuestros sueños y deseos, cuidar el entorno que nos rodea y honrar nuestras raíces. Son temas que siguen siendo importantes y que conectan tanto con los niños como con los adultos. 

Sin duda, la película superó completamente las expectativas que se tenía, en ningún momento se sintió que la historia perdiera su esencia y, por el contrario, fue aún más emocionante verla desde una perspectiva diferente. Hay escenas que emocionan, que hacen reír y que transmiten ese sentimiento de aventura que tiene Moana. 

Quizás para quienes esperaban una historia diferente puedan sentir que Disney apostó por lo seguro, ya que la película respeta gran parte de la animada, sin embargo, eso no es algo negativo. La producción entiende que cosas hacen especial a Moana y eso es lo que logran transmitir y fortalecer con unas actuaciones increíbles y una puesta en escena que vale la pena ver en la pantalla grande. 

En definitiva, Moana es un live action que demuestra que las adaptaciones no se tienen que reinventar para que funcionen, las personas que han visto las versiones animadas de Disney quieren volver a vivir esa misma emoción pero en la adaptación real. Es una película entretenida y visualmente hermosa 100%  recomendada para toda la familia. 

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