Según el grupo de investigación de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), alrededor de cinco millones de personas sufren desnutrición crónica en su niñez y por esto hoy día padecen secuelas de ser menos inteligentes y más pobres por culpa del hambre.
Un niño nacido en Colombia solo alcanza del 50 al 60% de su potencial de ingresos por cuenta de la desnutrición crónica y la baja calidad educativa. Esto se debe a que los tres primeros años de vida de un niño, se forma el 80% del cerebro, por lo que una nutrición eficaz es fundamental para garantizar aumento de la masa cerebral y que se conecten las neuronas.
Según datos del 2019, unos 500.000 niños menores de 5 años tienen desnutrición crónica; los casos se ven especialmente en departamentos como Chocó y La Guajira, replicó el Banco Mundial.

“Los Bancos de Alimentos de Colombia trabajamos todos los días por mejorar las condiciones nutricionales de las personas más vulnerables del país. Invitamos a todos los sectores del país a que trabajemos de manera articulada en la construcción e implementación de un plan intersectorial de mediano plazo para la prevención de la desnutrición crónica”, señaló Juan Carlos Buitrago, directos de la red de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco).
La segunda semana de mayo se atendió un llamado del ICBF, sobre un niño de 11 meses en la zona rural del municipio de Manaure. Este tenía desnutrición aguda severa y un alto riesgo de fallecer por hambre. Para su edad, el menor debía pesar aproximadamente 8 kilos, explicó el directivo de Abaco, sin embargo, apenas llegaba a los 4 kg.
En Colombia, el 10,8% de los niños menores de 5 años, es decir, más de 500.000, tienen desnutrición crónica, una enfermedad irreversible que afecta no solo su crecimiento, sino también su desarrollo físico, cognitivo y emocional. Por esto, la red de Bancos de Alimentos advierte que los niños afectados no reciben atención por parte del Gobierno Nacional.
Por ende, el hambre y la desnutrición hacen que las personas «sean menos inteligentes, menos productivas y más propensas a sufrir enfermedades, por lo que no suelen ser capaces de aumentar sus ingresos y mejorar sus medios de vida», manifiesta la asociación.

El valor para alimentarse en Colombia es de aproximadamente 423.000 pesos mensuales, pero hay 20,2 millones de personas que ganan 354.000 pesos, lo que significa falta de recursos en las familias, por ende, falta de alimentación. “Si acabamos el hambre en el país, los ingresos de los colombianos aumentarían entre un 4,5 y un 6,5% y ahorraríamos un 11% del PIB, es decir, unas cinco reformas tributarias”, concluyó experto.
