Grupo Frontera en Bogotá: estuvo triste, pero bien cabrón

Bogotá recibió por primera vez a Grupo Frontera en el Movistar Arena con una noche que combinó fiesta, nostalgia y colaboraciones que sorprendieron al público. | Foto: Isaac Esquivel

Así fue el concierto de Grupo Frontera en Bogotá el 16 de abril en el Movistar Arena, con invitados como Silvestre Dangond y un recorrido emocional que combinó nostalgia, tristeza y aceptación amorosa. 

Hay noches que se sienten antes de que empiecen y la del jueves 17 de abril, junto a Grupo Frontera, fue una de ellas. Desde afuera del Movistar Arena, el olor a aguardiente (y amarillo sobre todo) mezclado con el de diferentes comidas, los sombreros caracteristicos de la música popular y banderas de dos países que cada vez unen más fuerza en el género, anunciaban el gran espectaculo que estaba por vivirse. Bogotá se había vestido para recibir a las seis personas protagonistas de la noche.

Sobre las 9:15 p.m., las luces del recinto se atenuaron, la banda dio sus primeros pasos en el escenario y el sonido del acordeón de uno de ellos fue acompañado con un grito cargado de euforia y expectativa que inundó el recinto y preparó a la gente para el inicio de una velada que no sólo sería fiesta, sino también un espacio para sentir. La canción seleccionada para abrir el concierto no podría ser otra que Triste, pero bien cabrón, una elección apropiada para conectar colectivamente y encontrar ecos en cada letra de ella.

La narrativa del setlist, construida como un recorrido por las etapas de un duelo amoroso, se hizo evidente cuando se sintió una nostalgia profunda al escuchar La del proceso, luego, la incomodidad se fue materializando en las caras de las personas con ¿Por qué será?, una canción que también acompaña Maluma, y que llevó a imaginar perfectamente la situación de la que habla: estar en una relación donde se da demasiado, pero se recibe tan poco. 

Invitados y momentos destacados del concierto

La reacción más genuina del público se dio cuando llegó Silvestre Dangond para interpretar Imposible, una canción que une muy bien el vallenato colombiano con la música regional de México y que se vivió exactamente como cuando algo inesperado, pero bonito, sucede.

La primera vez de la banda en Colombia también estuvo cargada de homenajes; por un lado presentaron el primero con Querida de Juan Gabriel, un momento donde se inmortalizó a un artista que, según ellos, los ha inspirado profundamente en lo musical y que hubiera sido el dueto soñado para esta banda originaria de Texas. En este punto de la noche se sintieron las emociones de estar feliz pero con esa pizca de tristeza que a veces se atraviesa y que aparece en situaciones donde se recuerdan aquellos que ya no se encuentran físicamente con nosotros. Luego, el turno fue de Morat con No se va, el cover que los llevó a la viralidad y Los dos, la canción que finalmente unió ambas bandas en una colaboración.

Desde ahí, el concierto aceleró a las mil revoluciones. La canción Me Jalo puso a bailar a aquellos que estuvieron muy quietos durante la noche; Un x100to, el hit con Bad Bunny que les abrió puertas que ni ellos mismos anticiparo y cuando se creyó que el concierto había acabado, salieron con El amor de su vida para recordar que en la vida y en las relaciones amorosas, tal vez no se sabe lo que se pierde hasta que se encuentra.

A petición de un coro del público, uno fuerte, vibrante y muy claro, llegó Coqueta, una de esas canciones en donde el cuerpo reacciona antes que la mente. Con más de 580 millones de reproducciones en todas las plataformas digitales, este hit seguramente ya tiene un lugar en las playlist de quienes aman y admiran los corridos y el género regional de México.

Con la promesa de volver pronto y un final digno de una noche llena de expectativas cumplidas, la banda se despidió y la noche terminó cuando las luces regresaron y las personas lentamente volvieron al frío capitalino, pero con el corazón con más calor que nunca.

Grupo Frontera se fue de Colombia cumpliendo algo que no todos logran en una primera visita y es no sólo gustar, sino pertenecer. Los seis integrantes, originarios de la frontera entre Texas y México encontraron en Bogotá un lugar convertido en casa.

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