Bogotá, Medellín y otras ocho ciudades del país figuran entre las zonas de mayor riesgo de cáncer de piel, según un modelo epidemiológico reciente. En paralelo, una generación que creció entre pantallas y filtros de belleza empieza a tomarse en serio otro tipo de filtro, el solar, un cambio de hábito que los dermatólogos celebran y al mismo tiempo consideran insuficiente.
El sol de Bogotá engaña. Parece manso entre nubes grises y temperaturas frescas, pero la radiación que atraviesa ese cielo nublado ya preocupa a la comunidad médica del país. Un modelo estadístico liderado por Juan Pablo Albanés, director médico de Axon Pharma, encontró un incremento de entre el 1% y el 4% en la radiación ultravioleta medida en Colombia. El estudio ubica a Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cúcuta, Tunja, Manizales, Pasto, Popayán y Neiva entre las ciudades de mayor vulnerabilidad, un mapa que combina altitud, cercanía a la línea del Ecuador y debilitamiento de la capa de ozono.
Muchos colombianos guardan el protector solar para la playa o la piscina, un hábito que los expertos describen como un error de cálculo. El Ideam reporta que el país registra con frecuencia índices UV catalogados como “muy altos” o “extremadamente altos” entre las 10:00 a. m. y las 3:00 p. m.. La nubosidad y las bajas temperaturas ofrecen apenas una ilusión de seguridad, porque los rayos ultravioleta atraviesan parcialmente las nubes y siguen su trabajo silencioso sobre la piel, incluso en días fríos o lluviosos.
Las cifras detrás de esa advertencia son contundentes. La Organización Mundial de la Salud calcula entre 2 y 3 millones de casos anuales de cáncer de piel no melanoma en el mundo, además de cerca de 132.000 casos de melanoma. En Colombia, la Cuenta de Alto Costo registra más de 11.000 personas que viven con melanoma cutáneo, y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer reporta un aumento constante que ya supera los 1.500 casos nuevos de melanoma cada año.
Una generación que sí le presta atención a su piel
Los más jóvenes están demostrando cada vez más preocupación por el cuidado de su piel. La industria describe a la protección solar como la categoría de mayor crecimiento dentro del mercado global de skincare, con un alza anual del 11% frente al 6% que registra el resto del cuidado de la piel, según cifras difundidas por CeraVe. Detrás de esas cifras hay una explicación que suena casi obvia hoy: Los mensajes de dermatólogos y las campañas de salud pública circulan con fuerza en TikTok e Instagram y ese ruido digital parece llegar justo a los consumidores más jóvenes.
La adopción todavía tiene camino por recorrer. Un estudio de YouGov en España encontró que el 54% de los adultos usa protección solar facial, dos puntos más que en 2023. El grupo de 18 a 24 años mantiene el hábito de forma constante en apenas el 55% de los casos, frente al 72% que reporta el grupo de 45 a 54 años. La textura sigue siendo el gran obstáculo. La sensación sobre la piel es, según la misma encuesta, la razón principal para abandonar el protector solar.
Lo que sí funciona según la ciencia
La receta médica es sencilla de enunciar y difícil de cumplir todos los días. Los dermatólogos recomiendan aplicar dos líneas de protector sobre los dedos índice y corazón para cubrir bien el rostro y aplicar el producto cada cuatro horas, porque la mayoría de las personas usa menos cantidad de la necesaria y pierde protección justo en las horas de mayor radiación. A eso se suman medidas de barrera que muchas veces se olvidan, como el sombrero de ala ancha, las gafas, la ropa de manga larga y evitar la exposición directa entre las 10:00 a. m. y las 2:00 p. m.
Ese cambio de conciencia también mueve al mercado. CeraVe anunció el ingreso de su línea CeraVe Sun a Colombia, con tres presentaciones que incluyen una loción para rostro y cuerpo, un fluido con control de grasa y un stick de reaplicación. La marca busca suplir la necesidad de mejorar la adherencia al uso diario, justo el problema que los especialistas repiten una y otra vez.

Al final, la ciencia deja un mensaje que no depende de ninguna marca ni de ninguna temporada. La radiación UVB se acumula a lo largo de toda una vida, no solo durante las vacaciones en la playa. Frente a un cielo bogotano que engaña con sus nubes, el protector solar diario sigue siendo, según toda la evidencia disponible, la medida de prevención más simple y más efectivo.