Hoy se estrenó en cines Don’t Look Back in Anger, el documental que muestra los momentos más icónicos de Oasis Live ’25, la gira que marcó el reencuentro de los hermanos Gallagher, 15 años después de su separación.
Después de 15 años ocurrió algo que parecía imposible: los hermanos Noel y Liam Gallagher se reconciliaron y Oasis volvió a los escenarios. Don’t Look Back in Anger, de los directores Will Lovelace y Dylan Southern y el guionista Steven Knight, muestra lo que fue Oasis Live ’25, la icónica gira de regreso de la banda británica.
Durante las 2 horas de duración del documental vemos partes de los ensayos que preparaban la gira y algunas de las canciones más icónicas de Oasis en sus conciertos alrededor del mundo. Pero no sólo eso, también entendemos lo que significó este reencuentro para los artistas y los fans de la banda.
Si usted espera obtener respuestas sobre lo que desencadenó la larga separación de Oasis, aquí no las va a encontrar; pues más allá de adentrarse en la pelea que llevó a los hermanos Gallagher a tomar caminos separados, el verdadero foco de Don’t Look Back in Anger es mostrar el nuevo capítulo que está escribiendo la banda.
Más allá de un concierto
Aunque este es un documental dedicado a Oasis Live ’25, el foco de la cinta no son los ensayos ni los conciertos de la gira de reencuentro, sino la reconciliación de Noel y Liam y el impacto que esta decisión tuvo en los fans. A través de los fragmentos que se muestran desde el primer ensayo hasta el último show de su tour del año pasado, percibimos cómo vuelven a conectar los dos artistas más allá de lo profesional. Y es ahí donde todo cobra sentido.
El nombre del documental no es casualidad, “Don’t Look Back in Anger” o “No mires hacia atrás con rabia”, habla precisamente sobre eso: Aceptar lo que pasó y seguir adelante sin rencor. Entender que lo vivido en el pasado llevó a este nuevo inicio tan importante para Oasis.
Los momentos que comparten los hermanos Gallagher fuera y dentro de los escenarios llevan a pensar que no sólo éramos los fans quienes necesitábamos esta reunión; Noel y Liam la necesitaban mucho más. En las escenas los muestran juntos es evidente que algo cambió, se percibe esa hermandad y complicidad que desde hace tanto tiempo no compartían. Nos demuestra que lo que sea que haya ocurrido en el pasado ya sanó.

Además, como parte de ese proceso de sanación, Don’t Look Back in Anger, muestra un lado muy honesto y vulnerable de los miembros de la banda. A veces se nos olvida que esas grandes estrellas de la música también son humanos, que cometen errores, que cambian de opinión, que sienten dolor, que aprenden a perdonar… Por eso, el documental invita a la audiencia a ver a los artistas desde un punto de vista más cercano, pero, al mismo tiempo, invita a los músicos a ver a sus admiradores desde lo más personal.
Encontrar ese lado de la gente es lo que lleva a una conexión más profunda. Allí no hay máscaras, todos nos vemos a los ojos y nos tomamos el tiempo de sentirnos y escucharnos. Es precisamente ahí donde entendemos que la música es el vehículo que mueve tanto a los artistas como a los admiradores por igual. Esa es la clave del éxito del documental.
Ver cómo los Gallagher se sorprenden por lo mucho que significó su regreso y entender que su música ha hecho tanto por miles de personas, incluso mucho más de lo que Noel y Liam se alcanzan a imaginar, cambia la narrativa. Entonces la cinta deja de tratarse sólo de la música y el icónico regreso de una banda, para hablar de algo mucho más grande: la experiencia humana y lo mucho que podemos sentir de forma individual y colectiva.

Los fans de Oasis
Don’t Look Back in Anger se siente como una carta de agradecimiento a los fans de la banda, sobre todo para quienes nunca perdieron la esperanza de volver a ver en vivo a Oasis. Es sumamente conmovedor ver la experiencia desde un punto de vista muy humano. La pasión colectiva, el amor y la devoción de cada uno de los fanáticos que entraba al estadio lleno de emoción y salía llorando, todavía procesando lo vivido, demuestra que hay algo más allá de la música. Se siente muy poderoso ver a personas de diferentes generaciones, nacionalidades e ideologías, conectadas por una misma razón y compartiendo un mismo sentimiento.
A través de la pantalla se alcanza a percibir la energía de los asistentes tras haber sido testigos de un momento histórico para el mundo de la música y luego de cumplir un sueño. Las escenas más especiales son las que están dedicadas a la reacción del público al escuchar sus canciones favoritas en vivo; donde desconocidos se abrazan, se consuelan y se acompañan al vivir la misma experiencia.

También es muy interesante la decisión de no enfocar todo el tiempo a los artistas durante su presentación; en cambio, las cámaras dirigen su mirada a los miles de aficionados, quienes han dejado atrás sus preocupaciones y problemas para vivir el momento y conectar con lo que están presenciando. De alguna forma, es ver desde los ojos de Noel y Liam el efecto que tiene su música en las personas.
De hecho, hay un momento que representa perfectamente esto, y es cuando Liam les pide a los asistentes que se volteen y se abracen para una de las canciones, ahí lo más importante es estar presentes disfrutando, no el escenario ni los artistas. Y teniendo en cuenta que el vocalista está acostumbrado a ser el centro de atención en el escenario, es muy diciente ese gesto de pedirles a los fanáticos que se den la vuelta, convirtiendo el protagonismo en una experiencia colectiva. El show se vuelve de todos. Y eso se siente a través de la pantalla.

Por la forma en que se narró esta historia, al salir de la sala de cine se hace un nudo en la garganta, es una mezcla entre esperanza y nostalgia tras ver lo que muchos creíamos imposible, pero también, al ver lo verdaderamente trascendental de la experiencia que transmiten los eventos musicales en vivo. El ambiente se siente diferente al que se percibía antes de iniciar la proyección, los rostros de las personas se muestran relajados, sonrientes, incluso inspirados… Esta cinta nos recordó que así hablemos diferentes idiomas, todos hablamos y conectamos con el idioma de las canciones.
Así que Don’t Look Back in Anger seguro lo disfrutarán los fans de la agrupación británica pero, a su vez, conectará con quienes no escuchan o conocen su proyecto artístico. Teniendo en cuenta que más allá de hablar de la trayectoria del grupo y sus integrantes, el documental nos recuerda el poder de la música. En las canciones que convertimos en himnos encontramos letras que se convierten en refugio o en una forma de poner en palabras lo que sentimos. Por esa razón, el fenómeno cultural que representa la banda perduró en el tiempo y seguirá haciéndolo.

Este fue sólo el inicio…
El pasado sábado 5 de septiembre, Don’t Look Back in Anger, fue presentado en el Festival de Cine de Venecia, donde recibió 8 minutos de ovación. Durante el evento, Noel y Liam, cada uno con su característica forma de ser, se mostraron felices y conmovidos tras la proyección del documental. Están escribiendo una nueva historia como familia y compañeros de banda y dejando atrás las diferencias.
Además, al parecer vienen cosas grandes para el futuro de Oasis; pues en sus redes oficiales han publicado varios videos que dan pistas sobre lo que probablemente sea una nueva gira. Esta celebración de la música todavía no termina. El documental se estrenó hoy en las salas de cine de Colombia y próximamente, tras salir de la gran pantalla, llegará a Disney+.