Nicky Jam puso a la capital colombiana a perrear con sus clásicos en su primer estadio, como parte del ‘Tamo Activo Tour’.
Desde antes que abrieran las puertas del estadio a las cinco de la tarde, los alrededores de El Campín ya olían a reggaeton puro y las camisetas negras, las gorras, gafas oscuras y demás pintas de los asistentes daban vida al dress code del evento: el urban black. Una vez se dio ingreso, las personas continuaron calentando motores hasta la esperada llegada de Nick Rivera Caminero, en una noche que parecía también saldar, por fin, una deuda que el artista tenía consigo mismo y con el público colombiano.
Increíblemente, de los 45 años y las tres décadas de experiencia que tiene el puertorriqueño, esta es la primera vez que llena un estadio en su carrera y en el país, en solitario, sin necesidad de mencionar otros nombres en el anuncio del concierto. Eso se sintió cuando sonó el primer beat y 40.000 gargantas cantaron al mismo tiempo como un motor que llevaba años esperando encender.
A las diez de la noche, Nicky no llegó a presentar un álbum, llegó a repasar una vida, a complacer al público y hacer un recorrido por toda su carrera profesional, desde los cangris, hasta la época de los remixes. ‘Travesuras’, ‘El Perdón’, ‘Hasta el Amanecer’, cada canción fue un portal a la juventud y adolescencia de muchos presentes.
Lo que nadie esperaba era la fila de invitados que tenía preparados. Ryan Castro fue el primero en la lista y cuando Nicky dijo “Awo”, ya la gente sabía lo que se venía: canciones como ‘Malory’, ‘Wasa Wasa’ y ‘Jordan’ hicieron vibrar el suelo del estadio. Luego pisó la tarima Maisak, el samario con éxitos como ‘Fan de su relación’, ‘Se Me Olvida’ con Feid y ‘Te Entiendo’, una canción muy viral en trends de TikTok. Piso 21 también estuvo presente y nos recordó que colaboraciones como ‘Suele Suceder’ nunca envejecerán y que, en cambio, maduran como un buen aguardiente. Valentino, su amigo de años y también cantante, subió al escenario para devolver a El Campín al 2003 con ‘Punto Final’ y otras canciones.
Como la última nota de una canción que se resiste a terminar, la llegada del “infiel favorito” de Colombia aterrizó para terminar de convertir el estadio en un coro de nostalgia, perreo y memoria compartida. Con canciones como “Calor” y “Morena”, que comparte con Nicky Jam, subió la temperatura de las personas. Otras como “Top Diesel” o “No Tiene Sentido” le recordaron a Bogotá porqué es el artista que es.
Nicky Jam emocionó a más de 40.000 personas al agradecer el papel que tuvo Colombia en su recuperación y en su éxito a lo largo de todos estos años. Habló de la humildad de esta tierra, del cariño que recibió cuando más lo necesitaba en épocas oscuras, y luego dijo algo que siempre ha dicho y que sigue diciendo con mucho orgullo: “Oye, para que lo tengas en la memoria, nací en Puerto Rico, pero me muero aquí en Colombia”.
Definitivamente no hubo forma de no sentir su amor. Nick Rivera Caminero era un hombre parado en la cima de algo que se tardó treinta años en construir y de la manera más amorosa, le dijo gracias a la gente que le puso los ladrillos. Si bien Colombia no lo vio nacer, sí lo vio convertirse en lo que es.
