El Movistar Arena vivió un recorrido desde las raíces más puras y caribeñas del samario hasta llegar a las fusiones que figuran en sus canciones más populares.
Carlos Vives despegó en una nave que le dio la vuelta al sol y a su carrera en la segunda fecha que tuvo en el Movistar Arena de Bogotá. Más de 14.000 tripulantes hicieron parte de una fiesta que tuvo una kiss cam y hasta una propuesta de matrimonio que se robó lágrimas entre los presentes (y de la misma futura novia).
El samario reunió el coro de miles de voces y gritos que le dieron la potencia a su show con La Provincia, en el que se hizo un recorrido por sus temas más conocidos. Familias de todas las edades, grupos de amigos, parejas longevas y amantes jóvenes acudieron a la cita.
El concierto inició con una cuenta regresiva para el despegue de la nave de Carlos Vives y La Provincia. Los coristas, percusionistas, el acordeón y las cuerdas ya estaban en sus lugares, esperando al estelar. Con una estética caribeña, de bronce y espacial, la inteligencia artificial dio vida a la estética que representa el tour de Vives. La nave despegó y con eso, el cantante entró a escena para cantar “Volví a nacer” en medio de los gritos de la fanaticada que lo esperó con emoción desde las 6:00 p. m., cuando abrieron las puertas. Detrás de él se erigía una gigante pantalla circular que mostraba cómo se espejaban distintos paisajes y visuales.
Luego la gaita de Mayte Montero tomó protagonismo en el aire para introducir “La bicicleta”, un tema que comparte con Shakira. La canción fue la introducción al ambiente de fiesta que había en el escenario cuando todos los integrantes de La Provincia se unieron a un trencito con Carlos Vives.
Pero para gustos, colores. De temas de este siglo, Vives dio el salto para cantar composiciones que llevan más tiempo en su repertorio. Canciones traídas de “Los clásicos de la provincia” y de su álbum homónimo hicieron parte de un popurrí que puso a los más viejos y los más jóvenes a bailar “amasisaditos”, cantar en sus puestos y a grabar con sus celulares (aunque algunos lo hicieron con dificultad). A dúo o solos, Carlos nos puso a bailar en una sola baldosa con temas como “Tuyo y nada más”, que hace parte de El Último Disco (2026).
En pantalla aparecieron los maestros vallenatos Alejo Durán, Rafael Escalona y Carlos Enrique Huertas, quienes le dieron el paso a un joven Carlos de pelo largo que le respondía a las críticas: “Vives, el vallenato no te pertenece (…) no solamente me pertenece, sino que con él voy a hacer mi música moderna”. La noche fue una confirmación de que el experimento que trajo Carlos Vives a la música colombiana salió muy bien, a pesar de que le dijeron sus contradictores. La hamaca grande, La gota fría, El cantor de Fonseca y Matilde Lina llevaron al público hasta las raíces.
Las notas musicales del acordeón del Rey Vallenato 2008, Christian Camilo Peña, tuvieron su momento para brillar tanto en el escenario con La Cañaguatera, que todos tuvieron que ponerse gafas para escuchar los solos de quien con tan solo 22 años fue merecedor del galardón por su pulcra e intacta maestría. La algarabía y los aplausos fueron su premio para esta oportunidad en la nevera.
De los temas románticos para dedicar o soñar con bellos amores colmados de lealtad y admiración, Vives nos pasó con sus visuales a las imágenes de secuestrados y víctimas de la violencia por cuenta del conflicto armado, hechas con IA, para cantar “Quiero verte sonreír” a un solo coro que decía “te estoy buscando, quiero que vuelvas”, mientras la IA intentaba emular los paisajes incomparables de la sierra donde Vives espera solo entre la selva.
El acordeón trajo las notas para cantar a coro Carito. Una afortunada con este nombre subió al escenario para cantar y bailar al lado de Vives el tema que seguramente le han dedicado muchas veces, hable o no en inglés. Y de intentar entender el hablado anglo de Carito, el coro de La Provincia empezó a saltar a una pata porque se encogió El Caballito y los niños que crecieron con la canción la entonaron de memoria hasta que el caballito se durmió, pero la fiesta continuó con “Buscando el mar”, otro tema reciente que Vives lanzó con Juan Luis Guerra en abril de 2026, donde el maestro de la bachata y el merengue se pasó al estilo vallenato del samario.
Pero Vives y su público dejaron de buscar el amor perdido para cantarle a la relación que no ha perdido la magia que tuvo desde el primer día con “Ella es mi fiesta”. Luego Mayte Montero se robó toda la atención para bailar al son de “Pa Mayte”. La mujer que ha estado durante 30 años de carrera de Vives bailó con gracia y sonrisas ante el Movistar mientras sus compañeros le coreaban la canción escrita en su honor. Detrás de ella aparecían imágenes de cuando era joven y recién iniciaba este viaje por la provincia. Tres décadas después seguimos sin saber qué tiene Mayte, que nos embruja cada vez que toca la gaita y nos enamora con su talento.
“¿Viviana?”, preguntó Vives de repente. Una de las cámaras entre el público enfocó a la interpelada, que estaba con su novio Jorge. “Tenemos algo importante que decirte”. Jorge en el acto sacó una cajita y se puso de rodillas. 14.000 personas cedieron ante la emoción y Viviana empezó a llorar cuando dio el “sí”. Carlos Vives, cómplice de esta propuesta, les cantó “Te Dedico” a esta pareja enamorada. Que viva el amor.
El amarillo, azul y rojo fueron los colores que tomaron la escena cuando llegó La Tierra del Olvido, que vino de mano de la banda Opa!, que abrió la segunda fecha del Tour al Sol en Bogotá. La cámara mostró a colombianos y venezolanos ondeando orgullosamente la bandera mientras que el cantante buscaba uno por uno a los compatriotas de zonas del Valle. Una sola tierra, culturas similares y los mismos colores en sus banderas fueron exaltados entre vallenato, joropo y salsa.
Más canciones famosas del repertorio de Vives llegaron. La foto de los dos, Cumbiana, Cuando nos volvamos a encontrar, Fruta Fresca y La Celosa se turnaron para hablar del amante arrepentido que cambia y el enamorado que exalta cada rasgo con amor del bueno a su mujer. “Que como tú no hay ninguna, que lo digan en la China, que lo digan en la Luna”, gritó esta servidora a grito herido con Vives.
“Robarte un beso” fue la excusa perfecta para traer al Movistar Arena la kiss cam. La pantalla mostró parejas jóvenes y hasta un matrimonio de viejitos que se dieron un beso sentados y se llevaron todas las ovaciones.
“El Último Disco” cerró la noche que acercó a Bogotá un poquito más al Caribe con un vallenato fusionado con pop y rock. Una mezcla que si bien generó polémica en sus inicios, ha acercado a muchos hacia la cultura vallenata de la mano de Carlos Vives, ganador múltiple del Grammy y Grammy Latino.