Cuatro paneles sobre inteligencia artificial, sostenibilidad, trabajo y decisiones coincidieron en que la tecnología solo genera valor cuando hay criterio humano detrás.

LinkTIC celebró sus 21 años con el LinkTIC Future Forum 2026, una jornada que sus organizadores plantearon como una oportunidad para mirar hacia adelante. La idea que acompañó todo el encuentro fue que la tecnología es una herramienta, pero las personas son quienes la convierten en transformación. El foro tuvo público presencial y transmisión en línea, con mensajes de asistentes desde Sincelejo, Medellín, Cali, Valledupar, Cúcuta, Manizales y Pereira. Las preguntas del público, leídas en vivo, cerraron cada panel.

Una historia que empezó en 2005

Según el video de apertura, la compañía nació en 2005 con la idea de cerrar la brecha digital del país, y en 2011 tomó oficialmente el nombre de LinkTIC. El CEO, Fernán Ocampo, aclaró que la empresa existía desde antes con otro nombre y un enfoque más ligado a la alfabetización digital. El cambio llegó cuando pasó a la creación de software, y el nombre alude al enlace entre las tecnologías de la información y las comunicaciones.

El video recordó proyectos en telemedicina, el acompañamiento digital del plebiscito por la paz y el sistema de gestión judicial. Ocampo dijo que, al pensar en 21 años, no piensa primero en proyectos o contratos, sino en las personas. Recordó que la empresa trabaja con recursos públicos, que deben volver a quien hace una demanda, está en la calle o vota el día de una elección. Y dejó la frase que atravesó el foro: ninguna herramienta, por poderosa que sea, reemplaza el criterio, la sensibilidad y el compromiso de las personas.

Primero el cuello de botella, después la herramienta

El primer panel, «IA en acción: del potencial al valor empresarial», arrancó recordando que la IA no nació con ChatGPT, sino que lleva décadas en desarrollo. Miguel Gómez, director de innovación de LinkTIC, dijo que vivir en el futuro genera incertidumbre y que lo difícil no es incorporar tecnología, sino decidir dónde y cuándo. Brayan Cruz, de Ingram Micro Colombia, recomendó mapear los procesos repetitivos que más tiempo consumen y luego elegir entre comprar, integrar o desarrollar.

Gómez advirtió que automatizar sin entender el problema solo multiplica las ineficiencias, y que a veces el error aparece cuando llega la factura de los tokens. También alertó sobre las «islas» que se crean cuando todo se desarrolla desde cero. Sobre las personas, dijo que la IA no reemplaza a la gente, pero sí a quien no sepa manejarla. Pidió además identificar el criterio donde esté, y no solo en los cargos altos.

Paula Vázquez, gerente jurídica de LinkTIC, señaló los riesgos que suelen pasarse por alto: los datos personales, el secreto empresarial y la propiedad intelectual. Citó el reglamento europeo de IA y el Conpes 4144 de Colombia. Explicó que estas herramientas facilitan y automatizan, pero «no delegan ni desplazan» la intervención humana. El panel cerró con una conclusión compartida: la IA no crea valor por sí sola, y se necesitan personas, criterio y soluciones prácticas.

Agentes: el nuevo perímetro de la seguridad

En la sesión de preguntas, Gómez planteó que la ciberseguridad se había centrado en el usuario y ahora debe mirar a los agentes de IA. Así como se identifica a un usuario por nombre y apellido, hay que identificar a un agente por sus acciones, permisos y roles. Antes el trabajo era una cabeza frente a un computador; hoy, según él, es «cabeza, agente o agentes con computador». Cruz añadió que antes de usar una herramienta conviene saber qué hace y quién la desarrolla.

Sostenibilidad: lo digital también consume

El segundo panel, «Organizaciones inteligentes, seguras y sostenibles», recordó que el sector TIC crece y que el consumo eléctrico de los centros de datos de IA ha aumentado de forma notable. Desde Nueva York, donde participaba en la Asamblea General de la ONU, Víctor Hugo Malagón, director ejecutivo de Pacto Global Red Colombia, dijo que una innovación es estratégica cuando responde a necesidades reales, se conecta con el negocio y genera valor económico, social y ambiental.

Malagón insistió en que lo digital no es intangible, porque detrás hay energía, agua, materiales y residuos. Propuso exigir eficiencia energética a los proveedores tecnológicos y gestionar bien los residuos electrónicos. Para él, «la sostenibilidad es la nueva clave de la competitividad» y no está reñida con la rentabilidad. Resumió su mensaje en propósito, personas e impacto, con la tecnología como medio y la dignidad humana como fin.

Laura Mayorga, coordinadora de sostenibilidad de LinkTIC, contó que la empresa partió de un diagnóstico y de un análisis de materialidad para decidir a qué temas apuntar. De ahí salieron la medición de huella de carbono y un plan de descarbonización. Amelia Borja, analista de gobierno, dijo que sin calidad no hay valor: se puede tener una infinidad de datos y que a fin de cuentas sean «datos basura». Santiago Muñoz, coordinador de formación virtual, usó la bicicleta como ejemplo de una moda con propósito que terminó siendo megatendencia, y propuso que las organizaciones anticipen, se apropien del conocimiento y actúen.

El trabajo del mañana

El tercer panel se centró en cómo cambia el día a día laboral. Fabián Echeverría, gerente de proyectos de LinkTIC, dijo que lo que cambia no son los cargos sino la forma de hacer las tareas: planes y cronogramas que antes tomaban días hoy salen en horas. El reto, planteó, es qué hacer con ese tiempo extra para generar valor. Roger Cuervo, de Michael Page, matizó que la hiperproductividad no es trabajar más, sino lograr más en las mismas horas. También habló de la flexibilidad y la confianza como claves del trabajo híbrido.

Los panelistas coincidieron en que las habilidades que más pesan son el pensamiento analítico, la adaptabilidad, la comunicación y el aprendizaje continuo. Echeverría añadió la alfabetización digital y pidió que universidades y centros de formación incorporen IA en sus currículos y refuercen las habilidades blandas. Un colaborador de la empresa contó que las plataformas accesibles y el modelo híbrido han sido clave para él, y dijo que una tecnología incluyente depende de decisiones humanas.

Sobre cómo atraer talento, se mencionaron el propósito, el plan de carrera, el equilibrio entre vida y trabajo y los beneficios personalizados. Cuando les pidieron una sola capacidad humana que seguirá marcando la diferencia en entornos automatizados, las respuestas fueron adaptabilidad, capacidad de aprender y empatía.

Decisiones: trazabilidad y criterio

El cuarto panel, «Decisiones potenciadas por la tecnología», planteó dos dilemas. Ante una herramienta más precisa pero sin trazabilidad y otra menos precisa pero trazable, los panelistas eligieron la trazable. Y cuando la tecnología recomienda aprobar y el experto rechaza, se inclinaron por el experto, que tiene el contexto de negocio.

Jefferson Hernández, experto en ciberseguridad, advirtió que una respuesta puede ser «estadísticamente correcta, pero lógicamente incorrecta» y que las decisiones de una IA pueden ser manipuladas. Pablo Vallejo, experto en ciberseguridad, pidió automatizar la fricción y no a la persona, y recordó el meme de quien quería que la IA lavara los platos mientras él hacía arte, y terminó al revés.

Laura Cubillos, diseñadora de experiencia de usuario, defendió las fricciones útiles, como la doble confirmación antes de enviar dinero. Sandra Grisales, coordinadora de gobernanza de fábrica, pidió que aceptar condiciones signifique comprenderlas, y que la ética parta de la confianza del usuario. Un panelista recurrió a una imagen bíblica: el problema de Noé no empezó cuando comenzó a llover, así que el riesgo se mide desde el inicio.

Cuando el público preguntó quién responde si una decisión apoyada por IA falla, la respuesta fue la misma: las personas. Mayorga dijo que no se le puede echar la culpa a la IA, porque es una herramienta. Hernández añadió que la IA es tan inteligente como quien la instruye.

Un cierre con propósito

Alejandro Posada, vicepresidente de LinkTIC, cerró con varias conclusiones: la tecnología no transforma por sí sola, el talento sigue siendo el principal diferenciador y el conocimiento acumulado debe convertirse en metodologías, productos y soluciones reutilizables. Retomó el lema de la compañía, «evolucionamos contigo», y dijo que el reto es convertir la IA en una herramienta real de productividad y competir en un mercado sin fronteras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *